Desde la prudencia
Yo tengo un primo que vio a Dios en Benicàssim, antes fumaba porros a todas horas y ahora escribe poesías y admira a Santa Teresa de Jesús. La última vez que le vi, hará unos dos años, me invité a cenar en su casa y llevé vino, queso y salchichón, y al despedirme me dejó o regaló cuatro libros, uno de los cuales me parece imprescindible. " El arte de la prudencia" de Baltasar Gracián, oráculo manual que es ya el libro que más veces he leído: tres. Sabiduría práctica escrita en la primera mitad del siglo XVII pero perfectamente aplicable en el siglo XXI.
¿Y que dice Gracián del deseo?:
"Tener algo que desear, para no ser felizmente desgraciado. El cuerpo respira y el espíritu aspira. Si todo se reduce a poseer, solo habrá decepción y descontento. Hasta para la inteligencia siempre debe quedar algo que aprender, algo en que se cebe la curiosidad. Se vive de esperanza: los excesos de felicidad son mortales. Lo hábil es premiar sin saciar. Si no hay nada que desear se teme todo: felicidad infeliz. Donde termina el deseo comienza el temor."
El deseo: péndulo entre eros y misos.
Jesús Ferrero en su ensayo "Las experiencias del deseo" propone una estructuración del mismo en base a su positividad, afectividad o amor: eros, y su vertiente negativa, destructiva, de odio : misos.
Esa estrúctura adquiere otra dimensión en la medida en la que la experiencia del deseo se centra en el propio individuo o se vuelca en los otros.
Y asi siguiendo el hilo del deseo y la estructura propuesta se númeran y abordan perfiles enre los que el narcisismo, la gula, la drogadicción y los celos constituyen una muestra.
Sirvan estas letras como aproximación ( la culpa):
"remordimiento y urgencia son las dos formas más comunes y tremendas de asesinar el presente.[ ...]
Ni el pasado debe ser interpretado desde el remordimiento o la culpa [...] pues es la sustancia que nos ha conducido hasta el ahora, ni el futuro debe revestir las formas de la urgencia.[...]
La culpa ( que es sólo la mirada sádica y severa hacia el pasado) nos conduce a la tristeza, y la prisa ( que es sólo la mirada sádica y severa hacia el futuro) nos lleva a la precipitación de modo que nuestra vida se convierte en una triste precipitación de la que sólo nos puede librar un detenimiento pleno en el presente, un detenimiento redentor."
El deseo: aproximación arquitectónica.
Jose Antonio Marina en su libro "Las arquitecturas del deseo" transcurriendo desde las indagaciones clásicas sobre el deseo hacia propuestas más contemporaneas y, en muchos casos, afrancesadas, ofrece una amplia panorámica que concreta entre otras propuestas en la teoría del triple deseo: 1.de bienestar personal, 2. de relacionarse socialmente y 3. de ampliar las posibilidades de acción. Teoría que enlaza con una posterior ley de expansión de los deseos, que acaba dejando bien claro que "el deseo humano nunca queda definitivamente saciado".
Rescato aquí unas líneas ilustrativas del ensayo:
"La posibilidad está relacionada con la acción. Y la acción con el poder, que es la capacidad de realizar muchas posibilidades. Y mientras el humilde Spinoza pule lentes en la habitación alquilada donde vive, su alma se exalta al pensar: el ser humano se alegra cuando siente que aumenta su potencia de obrar. El sufrimiento que produce la desgana, el insufrible tormento de la depresión, la angustia, que es verse aprisionado sin salida por un miedo indefinido, derivan de un desplome de las posibilidades vitales."
Episodios sobre el deseo: introducción lírica.
¡ Tu cantabas, poder, en nuestras rutas espléndidas!
En la delicia de la sal se hallan todas las lanzas del espiritu.
¡ Avivaré con sal las bocas muertas del deseo!
A quién no ha bebido, alabando la sed,
el agua de las arenas en un casco
poco crédito le concedo en el comercio de las almas.
Saint-John Perse.
ensayando el autorretrato

No encontré un salón tan grande, ni ese espejo, ni cortinas que anuncien ventanas a un Paris que ya no existe.
Creo que me será posible encontrar la silla, la mesita y el ajedrez.
El gallego que fué a Cuba. (III)
No iba en busca de mulaticas, o al menos no en primer orden, que luego ya se sabe que las cosas se suceden sin que uno las controle y cómo no perderse. El gallego de Galicia fué a Cuba porque a sus manos allá en la lejana Europa llegó un papel en el que un antepasado suyo que había vivido en Cuba trazaba unas misteriosas coordenadas en las cuales se encontraban esas cosas que decidió no llevarse a España.
El gallego llegó con su aspecto de yuma a un pueblo remoto de la provincia de Holguin. Pueblo cuyo nombre pregunté tres veces, tres veces me lo dijeron y tres veces lo olvidé. Y allá se plantó sin ninguna posibilidad de discreción a buscar el tesoro de su abuelo, o bisabuelo, que tampoco me quedó claro esto, y encontró el lugar dónde supuestamente debia estar enterrado el tesoro. Los niños que en todo momento estuvieron pendientes del yuma buscatesoros debieron revolcarse de la risa porque el lugar estaba asfaltado, un asfalto poco consitente, con sus desperfectos como es el asfalto cubano, pero al fin y al cabo asfalto.
Esto incrementaria el presupuesto porque debia entenderse con la administración local y eso requería su tiempo, asumir el coste de las obras, incluir algún vuelo y tal vez alguna gestión más. Pero resolvió, y llegó el momento de acceder al tesoro de su abuelo, o bisabuelo.
El pulso le temblaba al gallego, en su interior prudencia e ilusión pugnaban por la hegemonía emocional, y el cofre o algo parecido salió a la luz.
Hubiera preferido abrirlo en la intimidad de la habitación que tenía alquilada pero la presión popular y un sentido de agradecimiento a la comunidad le llevó a abrirlo ante los ojos de todos los que allí estaban, que era todo el pueblo y parte del extrarradio.
A los niños debió hacerles gracia: el tesoro contenia las fotos de su abuelo, o bisabuelo, en el periodo en que fué alcalde del pueblo, recortes de prensa y otros objetos que testimoniaban su pasado político.
Dicen que hay un pueblo en la provincia de Holguin, lamento haber olvidado el nombre, en el que tienen un pequeño museo con el contenido de aquel tesoro.
Fin.
(II) porque el tiempo va despacio en el caribe.
.. y los tesoros reaparecen. Se reencuentran por casualidad a pocos metros de una casa de madera pintada hace muchos años de verde y que se salvó de los huracanes porqué allí nunca le faltó ron a los santos. Es posible y poco probable que los caribeños practicaran en su día el canibalismo, pero si así fuera les queda el empeño voraz con el que mutuamente se devoran a pocos metros de la orilla haciendo el amor con naturalidad en el agua , y nadie, excepto los europeos estigmatizados, parece extrañado si ya te han dicho mil veces que en Cuba las mujeres no hacen toples porque los cubanos son muy calientes y que todo contribuye desde el café hasta el mango y la piña colada a que la percepción sensorial te cambie en el caribe y te veas así sumido en el ligero movimiento de lo que para nosotros es una mecedora pensando en que grato sería alejarte de los parametros cuadrados e insatisfactorios en los que se mueve la vida de un europeo para seguir pasando así los días como un Ulises humilde y hedonista que no quiso que lo ataran...
Variables posibles e improbables del concepto tesoro. ( I )
Nos contaron esta historía camino de Holguín como un hecho real y como un hecho real la cuento sin preocuparme de comprobar lo que tiene de cierto.
En el oriente cubano las encomiendas y haciendas enriquecian a los españoles ( me imagino que no a todos - dije yo- claro, claro, no a todos. Pero si a muchos...) Y a veces estos nuevos ricos debían ausentarse de su hacienda durante un periodo más o menos largo. Remonto aquí, disculpen, al inicio de la conversación que llegó a esta historia después de qué la señora que cogimos haciendo botella nos contara que en la zona abundaban las historias de tesoros:
" Yo sueño con ir a España y cenar fruta española, manzanas, naranjas ..." con lo rico que está el mango, y lo bien que sienta, pensé yo. " ustedes dos ( por mis compañeros) si parecen españoles pero él ( por mí) no sé...) ya estamos, pensé y la conversación avanzaba por las revistas del corazón españolas y los famosos y sus historias " a mí me gusta mucho leer- ¿y que lee?- voy a la biblioteca y saco libros, novelas románticas, y aventuras, historias- le gustan las historias- aqui se cuentan muchas historias de cuando los españoles- y qué cuentan de los españoles- dicen que enterraban tesoros- eso son leyendas- que va, que va, que a veces se han encontrado...
Recuperemos el hilo, el español, ante la previsión de una larga ausencia cogía sus principales objetos de valor los encerraba vaya usted a saber si en una cajita una vasija o el clásico cofrecito con llave, y se hacía acompañar a algún lugar discreto de su hacienda por un esclavo que tenía que cabar el hoyo dónde se enterraba el tesoro. Una vez oculto se liquidaba el asunto liquidando al esclavo y el español partía tranquilo a sus viajes, no siempre volvía...
foto dedicada

entenderás que me haga gracia la foto
El tren de la canción
Al pasar por la tierra prometida nadie se piensa bajar. Es Pablo Dacal, con su orquesta de salón, volverán las oscuras golondrinas a bailar al cabaret.
